lunes, 25 de mayo de 2020

Material: La teoría de la verdad de san Agustín

San Agustín hace del yo el campo de batalla, el problema de la verdad es un problema en mí mismo, podríamos decir. La interioridad del yo supone la vía para alcanzar la verdad: “No quieras derramarte fuera; entra dentro de ti mismo, porque en el hombre interior reside la verdad”. Sin embargo, la verdad es algo superior al alma humana, por lo tanto, para encontrarla se necesita de una iluminación interior. La verdad es la meta de toda dialéctica racional; nadie crea la verdad, sino que nos trasciende completamente y cuando la asimos nuestro espíritu se embriaga de agradecimiento.

San Agustín le da la vuelta a la duda escéptica con su famoso razonamiento: “si fallor, sum”. Si me engaño entonces se que me engaño y esta certeza no puede arrebatármela nadie,. Del núcleo de la certeza agustiniana se extraen más certezas. Si existo entonces sé que existo, y si sé que existo amo este ser, de modo que ya sé tres cosas: existo, conozco que existo y amo esta existencia. El alma humana es un reflejo de Dios pues también está tripartita. Ser, conocer, amar; cuerpo, alma y espíritu; Dios padre, Dios hijo y Espíritu Santo.

San Agustín distingue cuatro etapas en el ascenso cognitivo. La primera, la sensación, consiste en una reacción del alma ante las impresiones de los sentidos. La sensación, así entendida, es un producto de la actividad del alma. El segundo escalón lo constituye los criterios de la razón. El raciocinio es muy superior a las sensaciones ya que ofrece criterios intelectuales autónomos e independientes del mundo físico, como los criterios matemáticos, estéticos o éticos. En tercer lugar surge la pregunta sobre la procedencia de estos criterios. Es evidente que estos criterios están por encima de la mente humana y funcionan como leyes a través de las cuales juzgamos la verdad parcial de las cosas. Estas leyes son la Verdad, la cual no es inventada por el hombre sino descubierta por él.

Es muy importante recordar que solo la mens es capaz de elevarse hasta la Verdad, o como la llama Agustín, las rationes intelligibilis incorporalesque rationes. Estas razones son las antiguas ideas platónicas, las cuales, al cristianizarse, se han convertido en pensamientos de Dios. Para que la mente humana pueda aprehender la verdad debe purificarse y santificarse, entonces será iluminada por Dios y comprenderá las Verdades divinas.

Este modelo agustiniano es un platonismo adaptado a los dogmas cristianos. La teoría de la reminiscencia es incompatible con la Creación, por eso el santo recurre a la iluminación. Del mismo modo que Dios participa de la Creación como Ser, también participa del conocimiento como Verdad; Dios deja en todas las mentes una impronta de la verdad, la cual será o no iluminada según se cumplan las condiciones antes mencionadas.

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