miércoles, 8 de enero de 2020

Valoración de la asignatura

Creo que esta asignatura tiene una orientación fundamentalmente técnica, y como tal ha cumplido su función. Se trataba de exponer una serie de de contenidos administrativos, así como de valorarlos en su utilidad práctica. No hay mucho más que pueda decir, salvo que estoy satisfecho con los materiales vistos en clase. Si bien es cierto que el asunto que nos ocupa no sea el más interesante del mundo, no es menos cierto que es absolutamente necesario.

La naturaleza como modelo educativo

A lo largo de los siglos se han mantenido diversas posiciones teóricas respecto a la naturaleza. Una primera clasificación sería la que distingue entre los que defienden un dualismo extremo entre lo natural y lo cultural, y los que admiten diferentes dosis de interrelación. En el primer grupo estarían tanto los biologicistas extremos como los constructivistas estrictos. Los primeros por centrarse en explicaciones deterministas del comportamiento humano mediante causas naturales, y los segundos por excluir a toda costa dichas explicaciones. El comportamiento humano es algo exclusivamente natural para los biologicistas, y cultural para los constructivistas, sin admitirse mediaciones en ambos casos. Biologicismo y constructivismo cultural representan los dos extremos filosóficos entre los que se encuentran las teorías relacionales, que mantienen una causalidad bidireccional entre naturaleza y cultura. Hasta aquí el análisis ontológico, pero hay otra manera de abordar esta cuestión ¿Qué pasaría si observamos la naturaleza como paradigma educativo? ¿La naturaleza enseña al hombre o lo pervierte? ¿La educación del hombre debería distanciarlo de la naturaleza? ¿O quizá todo aprendizaje no sea sino la imitación de la naturaleza? La cuestión así planteada arroja nueva luz sobre el problema de la interacción entre cultura y naturaleza. Veamos cuales son las posibilidades.

1º) En un primer lugar tendríamos a aquellos autores que ven en la naturaleza algo negativo o indiferente al hombre. La naturaleza sería caos; el hombre, orden. Cuando el hombre vivía en la naturaleza era indistinguible del animal, y el paso de este estado a la civilización se narra con toda suerte de recursos retóricos: la fundación prodigiosa de una ciudad, la victoria de los dioses olímpicos sobre los ctónicos, la entrega a los hombres del fuego y de la razón. Así, Hesíodo declara "En primer lugar existió el Caos. Despues Gea...". Desde esta perspectiva la educación consiste en un proceso civilizatorio que nos distancia progresivamente de la naturaleza. Lo natural sería, pues, lo que esclaviza al hombre, el magma irracional de instintos y pasiones que nos sumen en el caos. La educación es un proceso genuinamente artificial y convencional, donde se pretende dominar a la naturaleza. Entre los que se aproximan a esta cosmovisión podemos mencionar a algunos sofistas, Francis Bacon, Hobbes, etc.

2º) También existe una larga tradición que ha visto en la naturaleza una suerte de mentora para el hombre. En el renacimiento encontramos un auténtico tópico literario en el que se nos insta a aprender de la Madre Naturaleza, en la que se entrevé constantemente la mano del Creador. Así, Giordano Bruno afirma "Natura est Deus in rebus", y Galileo, en un tono menos teológico, "la naturaleza está escrita en lenguaje matemático". Ante la arbitrariedad de los gobiernos humanos, el hombre mira hacia la naturaleza y ve en ella un paradigma de ciencia y conocimiento (Sapientia naturalis); no en vano las leyes físicas y los ciclos naturales de germinación, floración y maduración, inducen a pensar que el cosmos presenta normas y regularidades. Así, hay quien mantiene que la naturaleza es el libro de Dios, en el que podemos apreciar su rúbrica por doquier y aprender de su diseño inteligente. Mucho antes, Aristóteles ya había hablado largamente del carácter mimético de la técnica humana, que se obtiene imitando los procesos naturales. Todo esto puede parecer hoy en día algo muy desfasado, meras elucubraciones de filósofos. Pero resulta curioso saber que aún hoy los científicos siguen dirigiendo la atención a la naturaleza para encontrar soluciones a problemas humanos. Hace poco leí sobre el diseño bicromático de unos edificios que trataban de imitar el pelaje de las cebras; por lo visto la alternancia de blanco y negro produce corrientes alrededor de los edificios que mejoran la refrigeración en verano. También es famoso el caso de un modelo de avión militar, cuya aerodinámica se inspira en la de los búhos. Esta postura se radicaliza cuando se entiende que cualquier innovación humana puede ser perniciosa. De hecho, una estrategia frecuente en muchos regímenes es la de justificar las desigualdades como algo natural. Buenos ejemplos son los de la esclavitud de los negros y la subordinación de la mujer. El engaño consiste en hacer pasar un relación social como una extensión de la propia naturaleza, o cuando se recurre a una falacia naturalista para impedir un comportamiento humano, como ocurre cuando se pretende rechazar el matrimonio homosexual por considerarlo contra natura.

3º) Un posible término medio puede ser aquello que tan bellamente expresó Baltasar Gracián en el Criticón, "que donde no media artificio, toda se pervierte la naturaleza". Podría parecer un oxímoron pues donde hay artificio no hay naturaleza, y viceversa. Por el contrario, nos encontramos con una reintrepretación antropológica de la naturaleza. Es cierto que la naturaleza es fuente de conocimiento, pero este, sin una mediación cultural, no puede ser asimilable. Nos encontramos ante una definición bidimensional del aprendizaje, donde tanto la naturaleza como la cultura son imprescindibles para entender el comportamiento humano.

martes, 7 de enero de 2020

Metodología (Filosofía de 1º de Bachillerato)

La principal apuesta metodológica de esta asignatura consistirá en una aproximación multidisciplinar a la filosofía. Este enfoque estará orientado al alumno y a la difusión del trabajo colectivo y autónomo. La metodología pretende integrar y responsabilizar activamente al alumno en su propio aprendizaje. Creemos que el mejor modo de lograr tal cosas es involucrar al alumno mediante aprendizajes significativos y dinámicos, que ponen en continua conexión contenidos curriculares del curso actual con los anteriores, así como con sus posibles aplicaciones factuales. De este modo, mediante la intencionada transferencia de aprendizajes, se pretende fijar permanentemente los contenidos y facilitar procesos de matacognición en los alumnos.

Consecuentemente, el objetivo es lograr un aprendizaje activo y crítico, donde el profesor no es un mero dispensador de información, sino un guía que orienta a los alumnos para que sean ellos mismos los que se hagan co-partícipes de su educación. Para esto, se pondrá especial celo en las tareas relacionadas con la investigación. El último pilar de nuestra propuesta metodológica será el interés por la inteligencia emocional y el resto de capacidades socio-afectivas. Creemos que son aspectos del aprendizaje que suelen olvidarse y que son imprescindibles para el desarrollo psicológico del alumno.

domingo, 5 de enero de 2020

Medidas de atención a la diversidad (Filosofía de 1º de Bachillerato)

El aula es un lugar que refleja la diversidad de la sociedad contemporánea y las diferencias existentes entre individuos y colectivos. Para asegurar la igualdad de oportunidades de todos los alumnos, antes es necesario reconocer y analizar la situación de desigualdad desde la que se parten. El objetivo de dicho análisis consistirá en la elaboración de un plan de atención a la diversidad centrado en la sigularidad de cada alumno, y evitar así el fracaso escolar y el abandono del sistema educativo.

Antes de plantear las medidas pertinentes se tendrá en cuenta las características generales del grupo:

  • El número de alumnos.
  • El clima del aula y la posible sectorialización por raza, sexo o clase.
  • Las necesidades generales del grupo.
  • La identificación de las fortalezas y las debilidades en cuanto a contenidos curriculares previos.
  • La identificación de las fortalezas y las debilidades competenciales del grupo.
Una vez se hayan recabado estos datos se podrá ejecutar una adaptación de la asignatura al grupo, con la finalidad de optimizar los resultados y de identificar a los alumnos con necesidades educativas específicas, como son: los que se encuentran en riesgo de pobreza, los extranjeros (especialmente los que tienen carencias lingüísticas), los que presentan necesidades educativas especiales y los superdotados. Una vez identificados estos alumnos se pondrá en marcha una serie de medidas consensuadas con el Departamento de Orientación:
  • Planificar los refuerzos.
  • Reorganizar espacialmente el aula.
  • Gestionar el tiempo de modo que sea posible dedicar en cada lección atención personalizada a los alumnos que la requieran.
  • Utilizar la modalidad de seguimiento mas adecuada en función de las necesidades de cada alumno.
Con estas medidas se espera prevenir la aparición de dificultades en el aprendizaje, fomentar el respeto intercultural, disminuir el absentismo escolar, difundir los valores democráticos y asegurar la igualdad de oportunidades de todos los alumnos.

¿Qué aporta la filosofía al sistema educativo? ¿Y al Estado?

Esta pregunta se conecta con la anterior cuestión que hemos abordado, pues si la filosofía se incluye en el sistema educativo es porque —efectivamente— tiene algo que aportar a los alumnos. Así pues, en esta ocasión nos centraremos en el papel que tiene la filosofía en el sistema educativo y en el sistema en general. Como dijimos antes, la función de la filosofía es hacer emerger lo universal en el interior de cada hombre. Así, la Bildung es fundamentalmente el proceso por el cual una persona se despoja de sus particularidades (étnicas, sexuales, lingüísticas y sociales) para obrar conforme al universal. Ahora bien, ¿cuál es el universal? Desde alunas teorías el universal es aquello que une esencialmente un conjunto de objetos. El universal de la hoja es aquello que persiste en cada hoja que observo y que, sin embargo, no es ninguna de ellas. De este modo, el universal no tendría ninguna existencia efectiva extramental. 

Ahora bien, cuando hablamos de universal nada tiene que ver con esto que acabamos de explicar. El universal, por el contrario, es uno de los elementos que se integran en la tríada dialéctica: singular-particular-universal; la cual está continuamente girando y engendrando a su contrario. En este proceso lo universal es lo que en un momento dado se representa como la configuración más racional y adecuada para una sociedad. De este modo, lo «universal» se conecta inmediatamente con el Estado y con el tejido ético de una sociedad. Desde esta perspectiva, lo «universal» es el ideal político que busca insertarse en una comunidad y darle forma según un conjunto de principios. Antes de que se produzcan las revoluciones, es la Idea la que mueve los acontecimientos históricos y la que se barrunta en la mente de los sujetos políticos en acción. Es en este momento en el que lo viejo aún no ha muerto y lo nuevo todavía está por nacer, cuando lo universal es meramente ideal. Ahora bien, una vez que se han producido las revoluciones o las reformas que el Zeitgeist exigía, entonces lo universal no es meramente ideal, sino efectivamente real. Y e este momento lo universal es el Estado y las relaciones éticas y jurídicas que unen a todos los ciudadanos. 

El sistema educativo es una de las herramientas de las que dispone el Estado para formar a sus futuros ciudadanos. Así, la filosofía cumple un papel esencial dentro del sistema educativo, pues ella es la encargada de pulir los intereses particulares de cada persona hasta hacerlos generales, es decir, su función consiste en obrar una identificación ética entre el educando y el Estado. Por supuesto, cabe resaltar que esto nunca se consigue inmediata ni completamente, siempre quedará un espacio donde el ciudadano se priorice a sí mismo o a su familia (como vemos reflejado de manera sublime en Antígona). En cualquier caso, la filosofía juega un papel normativo, donde se regulan las acciones egoístas para ponerlas al servicio del Estado. En este sentido, la filosofía tiene un rol análogo al de la religión, sólo que, si el pecado desagrada a Dios, el mal viola la eticidad de un pueblo. Así pues, la filosofía resulta imprescindible en la perpetuación del Estado.

Sin embargo, hay una postrera reflexión que tenemos que hacer ¿Por qué se ha ido reduciendo paulatinamente la carga lectiva de la filosofía? Con el advenimiento del capitalismo financiero, que es transnacional y apátrida por naturaleza, el Estado soberano se ha convertido en un obstáculo para la el libre tránsito de mercancías. Si antes el Capital necesitaba un Estado fuerte que protegiese a una burguesía nacional, ahora el mismo capital se ha desarraigado de toda patria y el Estado no es sino un dique de contención que ralentiza la unificación de todos los mercados. Así pues, la esfera de la eticidad ya no debe ser defendida. La tarea es precisamente la disolución de toda eticidad, la atomización de todos los individuos, a fin de reintegrarlos en la unidad omnímoda del Capital. Consecuentemente, la filosofía está obsoleta.

sábado, 4 de enero de 2020

¿Que aporta la filosofía al alumno? El sello de la universalidad.

Quisiera responder a esta pregunta sin caer en tópicos del tipo: «La filosofía aporta pensamiento crítico», «la filosofía nos enseña a pensar», «la filosofía nos saca del dogmatismo», etc. Antes de definir las virtudes de la filosofía, creo que es menester subrayar que no aporta la filosofía. Un manual de estética no hará de un artista mediocre uno sublime, así como ningún tratado sobre ética ha logrado enseñar la bondad a un canalla. Del mismo modo, la introducción de saberes filosóficos en el alumnado no obrará ninguna trasmutación alquímica en los alumnos, por la cual aprenderán a pensar críticamente. Quod natura non dat, philosophia non praestat, versionando el adagio salmantino. Si esto se logra es tan sólo extrínsecamente y del mismo modo en el que también se logra en cualquier otro ejercicio intelectual. Alguien que se aplicase en profundidad a la filología, historia, química o matemáticas, también lograría ampliar las fronteras del pensamiento e incrementar la agilidad mental. Así, todos los tópicos que solemos mentar cuando hablamos de las aportaciones específicas de la filosofía en los jóvenes, no son sino aportaciones generales que llevan aparejadas cualquier tarea de índole intelectual y reflexiva.

Entonces, ¿cuál es la aportación genuina de la filosofía? Responder a semejante cuestión requeriría aclarar previamente qué entendemos por filosofía, pregunta que excede con creces el sentido de esta disquisición. Con todo, me limitaré a hacer una observación. El significado de la palabra filosofía es, como toda palabra, definido convencionalmente, por lo tanto, su amplitud semántica puede ser restringida o incrementada. Cuando nos encontramos con definiciones demasiado generales, donde cualquier cosa puede estar imbuida de filosofía (por ejemplo, cuando nos referimos a la filosofía de un banco o a las implicaciones filosóficas de cierta comedia juvenil), entonces debemos concluir que la filosofía no aportan más que un confuso gusto esotérico. En cambio, cuando nos encontramos con definiciones más restrictivas, sí podemos sostener que la filosofía aporte algo. No obstante, dichas definiciones tienen un ostensible carácter normativo que excluyen otras manifestaciones que solemos llamar filosóficas. Esta misma disyuntiva aparece con cualquier noción compleja, como son «ciencia», «arte», «bien», «fe», etc. En mi opinión, la más legítima de las opciones es la segunda, pues es en la que se producen choques de ideas y paradigmas. En efecto, las definiciones más generales terminan por decir obviedades o por no decir nada en absoluto. Así pues, definiré primero qué es filosofía para poder extraer las aportaciones que de ella se derivasen.

Filosofía es sólo aquel sistema donde lo verdadero no es sólo sustancia, sino también sujeto. La verdad comparece ante la realidad como un automovimiento del sujeto, donde se supera la alteridad  como un momento unilateral de la identidad. La verdad no es algo constatable en su ser-ahí objetivo, al contrario, la verdad es la vida, el devenir, el desarrollo, por medio del cual el sujeto rompe la corteza de la inmediatez. «Lo verdadero es el todo. Pero el todo es solamente la esencia que se completa mediante su desarrollo». Así pues, la filosofía es el conocimiento sistemático de la verdad, del todo. Siendo así, ¿qué aporta su estudio? 

La filosofía muestra al hombre en su verdad procesual con el espíritu, muestra al hombre la alteridad como algo superado y dejado atrás. Con la educación, en el interior del hombre emerge la verdad, pero de modo tal que esta verdad ya está objetivada en el mundo. El sujeto reconoce que es la misma racionalidad la que opera en la subjetividad y la que opera en la exterioridad, es decir, que lo racional es real y lo real es racional; reconociéndose, consecuentemente, como manifestación del espíritu y, a la vez, como mediación necesaria para la consecución de su telos.

La filosofía como parte de la educación imprime en el alumno el sello de la universalidad. El conocimiento filosófico desgarra la particularidad del sujeto y lo hace estallar ontológicamente, para verse después restaurado en una unidad mayor: la comunidad. Así, lo que logra la filosofía es la superación de la egoidad.

Prolegómenos a toda docencia futura.


Me gustaría ser el profesor que mis alumnos se merecen. Creo que lo fundamental para conseguirlo es el respeto por el oficio y el rigor filosófico. Ser profesor de filosofía, como ocurre en cualquier otra profesión, requiere de una serie de conocimientos previos. El problema del conocimiento filosófico consiste en la indefinición de su objeto de estudio. Si la biología o la física parten de un objeto claramente definido, la filosofía, en cambio, debe cuestionarse permanentemente sobre qué objetos versa. Este rasgo peculiar del hacer filosófico ha provocado que en ocasiones se deslice hacia tendencias esotéricas o poéticas. Nadie tiene la ocurrencia de inmiscuirse en el campo de la inmunología si no tiene la formación necesaria. Por el contrario, es frecuente encontrar a entrometidos en la filosofía que, sin los conocimientos suficientes, osan disertar sobre todo tipo de arbitrariedades.

Ahora bien, la indefinición que caracteriza a la filosofía no significa que esta pueda ser cultivada por cualquiera. Puede que el objeto de la filosofía no puede ser establecido de una vez por todas, pero ello no significa que la solución a la indefinición del objeto de la filosofía no sea su determinación (la cual siempre será provisoria). La verdadera solución es el rigor. El rigor consiste en emplear los conceptos filosóficos con propiedad y comprender su sentido teórico en el discurso reflexivo, así como en circunscribir con concreción los conceptos originales que se vayan introduciendo. Con frecuencia estos conceptos son dilatados en su significado injustificadamente, o sustituidos por otros más poéticos y oscuros. Otras veces vemos como un gran estilo oculta la carencia de nociones precisas y concretas, como sucede en el último periodo de Nietzsche. Llagamos a presenciar, incluso, como algunos pseudofilósofos llegan a inventarse neologismos disparatados, como “caosmos” o “rizomático”, en sustitución de conceptos mucho más concretos; todo ello para ocultar al lector su carencia de ideas.

La cura de estos males es el rigor y la honestidad intelectual, y creo que esta debería ser la mayor virtud en un profesor de filosofía. El docente debe interiorizar que lo que tiene entre manos no son meros juegos de palabras, sino un saber determinado y concreto. Debe evitar la libre asociación de ideas para consagrar todas sus fuerzas espirituales al trabajo del concepto. La filosofía no es un ingrediente que se espolvorea sobre películas y novelas para darles un sabor más profundo, es un trabajo que requiere de abnegación.